El artista cubano-americano César Santos reinterpreta obras de arte canónicas para abrir un diálogo con el presente.
Hay una forma distinta de reformular Desayuno sobre la hierba de Manet, y no es cambiando el estilo pictórico del artista francés. Por ejemplo, se puede esconder un menú de Mc Donald’s entre el césped o vestir a los protagonistas como hipsters.
El artista cubano-americano César Santos consigue desacralizar el arte académico o las obras de arte más famosas a la vez que las reivindica: sus grandes dotes de pintor le permiten imitar el estilo de pinturas de Goya, Van Gogh o Rubens, respetarlo, mientras añade elementos contemporáneos a estas obras de arte canónicas: “De una manera sugerente y teatral, busco plantear preguntas y que los espectadores sondeen las imágenes que presento, que traten de descifrar su significado”. Santos nos anima a comparar estéticas y a poner a prueba nuestro bagaje, pero sobbre todo lanza una reflexión sobre el significado real del paso del tiempo.
La yuxtaposición y el contraste entre elementos de siglos pasados y figuras y expresiones que reconocemos como actuales el leit motiv de Santos, que ha bautizado su estilo como neo-académico. Sus cuadros tienen esa pátina de eternidad, pero al mismo tiempo nos hablan de la actualidad corrosiva en la que vivimos, y de la puerta giratoria (esta sí es eterna) de las modas y el consumo.
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