Matthieu Bourel, artista hiperactivo residente en Berlín, remezcla rostros vintage para explorar la identidad y matar el aburrimiento.
Matthieu Bourel es un tipo singular. Es músico (se hace llamar Electric Kettle) y DJ casi desde su adolescencia. Sin embargo, su actividad musical le condujo a una pasión paralela y desaforada: los collages.
Matthieu colecciona vinilos y revistas como París Match, y muchas publicaciones alemanas (considera, además, que Berlín es la ciudad que ofrece verdadera libertad para los artistas y no la mitificada capital francesa). De la misma forma que experimenta con el sonido y diseña pistas con recortes de ritmos y fragmentos melódicos, Bourel secciona retales de papel, imágenes vintage, y los remezcla produciendo algo nuevo. En esta serie titulada "Faces", Bourel reflexiona sobre el concepto de identidad y máscara social, y utiliza tanto recortes de papel como herramientas de retoque digital. No pretende lanzar ningún mensaje concreto: a él le divierte su arte, le sugiere cosas, y es lo que, en general, pretende que le suceda al público: "Estoy interesado en saber lo que la gente piensa, pero si les gusta, aunque me hace feliz, no es importante. Lo hago para expresar algo personal".
Su falta de formación en artes plásticas no supone un handicap para este creador nada pretencioso, sino un punto de partida que le acomoda en su identidad de artista total: “Me gustaría escuchar las bandas sonoras de mis películas favoritas mezcladas con mi propia música mientras hago collage". Mathhieu Bourel es un sintetizador humano de diferentes disciplinas, un nuevo ejemplo de artista híbrido actual, en el que una sensibilidad única decide explorar varios caminos. La fragmentación y la remezcla como actitud artística sintetizada en una única pista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario