Lo horrible también puede ser bello, y esa es sin duda una de las bases del arte de Ashkan Honarvar. Este autor iraní lleva años tratando el concepto de destrucción en el cuerpo humano, y tratando de darle la vuelta a través de la experimentación con fotografía y photoshop. Buena parte de sus series está dedicada al rostro humano, y en ellas el artista deforma caras de hombres y de mujeres utilizando materiales ajenos a la carne; así consigue alcanzar gestos de máximo horror en sus víctimas.
Sin embargo, en la serie “Faces 5” también encontramos un punto dulce. Allí Honarvar demuestra que incluso las deformidades pueden resultar dulces y encantadoras. Volcanes de caramelo, bolitas de colores y gominolas derretidas se mezclan con la piel de sus modelos, que podrían parecer tristes o enfermos pero en realidad son personas absolutamente normales que hacen sufrir deliciosos comas diabéticos a quienes los miramos.
Lo horrible puede ser bello, decíamos, y lo dulce puede ser peligroso. Al final, lo que Ashkan Honarvar nos demuestra en su obra es un perfecto mundo al revés por el que uno ha de pasearse sin miedo.

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